Estamos atravesando la semana que va del 10 de julio al 16 de julio y pasaron cosas durante estos siete días en la historia del Club Atlético Colegiales. La que nos ocupa en el día de hoy fue el sábado 11/7/1998, casi el final de un proceso dignísimo y que terminó con un descenso por herencias previas.
Antes de la temporada 1997/1998 se sabía que la empresa de mantenerse un año más en la B Metropolitana sería casi imposible para Colegiales. Si bien a lo largo de 38 fechas todo puede pasar, el promedio era demasiado bajo producto de los dos certámenes anteriores y encima en la primera rueda la campaña no hacía más que colaborar con las especulaciones previas que daban al equipo de Munro como seguro descenso a la C venidera.
La cosa empezó a cambiar en la segunda mitad del certámen, por ese entonces llamada Torneo Clausura, ya que arribó Leonardo Madelón como técnico haciendo sus primeras armas en el fútbol de ascenso. Un talentoso enganche de esos que hoy por hoy ya no existen, Madelón intentaba que el "Tricolor" juegue como lo hacía él en la época que se ponía los cortos y de a poco las cosas fueron mejorando tanto desde lo lírico como también a nivel resultados.
Cole empezó a sumar en el Clausura y parecía que la historia de una milagrosa salvación sobre el final podía repetirse. El equipo nunca salió de los dos puestos de descenso pero incluso llegó a liderar el certámen con lo que podría obtener el pasaje a una final ante el ganador del Apertura. Pero alguna que otra derrota o empate en partidos puntuales hicieron que el "Tricolor" caiga en la tabla y quede condenado al descenso ya que el promedio seguía siendo malo. Una derrota 2-1 ante Tigre en Victoria definió la suerte del dignísimo equipo de Madelón.
Pero claro, el torneo aún no había terminado y había que cumplir con el fixture hasta el final. Una visita a Temperley estaba programada para la anteúltima fecha del Clausura, justamente un día antes de que Francia se consagre campeón mundial 1998 derrotando 3-0 a Brasil en la final. Un puñado de "Tricolores" se hicieron presentes en el Sur del GBA y además de escuchar el típico gaste de las tribunas locales en relación al reciente descenso, pudieron festejar un gol de Fabián Celada apenas empezado el partido. El delantero goleador de Cole falló un penal pero en el rebote abrió el marcador en el Beranger.
Faltaban largos ochenta minutos todavía por jugarse y en medio de las declaraciones de amor y fidelidad de la gente que llevó a Cole a Temperley ese sábado, el dueño de casa dio vuelta la cosa y ganó 2-1 con un gol en los instantes finales del match.
Fue una derrota dentro de un equipo que descendió, pero bien valía la pena el recuerdo para un plantel dignísimo y que dejó todo hasta el final en pos de seguir en la B Metropolitana. Además también para la gente que recorrió una distancia larga sin jugar por nada en un sábado soleado que perfectamente invitaba a quedarse con la familia o amigos, solamente por amor a la camiseta del Club Atlético Colegiales.
Leonardo Chianese
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